Los 10 mejores consejos de estudio para aprobar la oposición

por | Ago 17, 2026 | Blog, Uncategorized

Después de haber aprobado qué es lo que creo que me ha hecho aprobar y qué es lo que creo que ha marcado la diferencia y me ha permitido hacerlo en tan poco tiempo

1. Empieza a memorizar desde el minuto uno.

Personalmente nunca había estudiado leyes, vengo de una carrera que es de la rama económica-empresarial, International Business, y en la cual había tenido apenas una asignatura de derecho. Así que sí, la primera vez que he tenido que memorizar una ley ha sido opositando.
Empecé estudiando la Constitución, lo que considero el punto de partido básico y común a la mayoría de oposiciones, y desde el primer momento intenté memorizar. Es decir, aparte de leer y de entender, me esforcé en empezar a retener la mayor cantidad de artículos.
En aquel momento tomé esa decisión, principalmente, porque sabía que tenía poco tiempo de cara al primer examen. Quería llegar al examen habiendo memorizado lo máximo posible porque la convocatoria iba a salir relativamente pronto, por lo que hacer una primera vuelta simplemente leyendo o haciendo apuntes, no me pareció adecuado.
Ahora, viéndolo con perspectiva, me doy cuenta de que esa decisión me llevó a aprobar y pasar el corte a la primera. Una lectura sí te va a dar cierta comprensión, vas a hacerte  una idea global del temario, y seguramente retengas algo,  pero lo que retengas va a ser muy poquito en comparación a si te sientas y desde el primer momento dedicas más tiempo a ese tema.

2. Estudia directamente la legislación. 

Relacionado con el tema de memorizar desde el primer momento, viene el tema de dónde estudiar. De hecho, estas son algunas de las preguntas más frecuentes en mis mensajes directos: ¿Como puedo conseguir el temario de mi oposición? ¿Qué temario he estudiado?
¿Cómo conseguir el temario tan rápido?
Personalmente, recomiendo estudiar directamente la legislación. Aunque está claro que habrá oposiciones en las que hay que estudiar de temario, por sus características particulares, si es una oposición a administración general, como fue mi caso, normalmente cada tema se asocia a leyes o decretos concretos que suelen ser identificables. En caso de duda lo mejor es acudir a tu preparador o academia para que te indique la legislación que considera imprescindible para cada tema.
Al final, en los temarios, desde mi experiencia, se incluyen explicaciones adicionales más allá de la legislación, que está bien quizás para el principio, para entender algunos conceptos, pero que al fin y al cabo… no es temario que se pregunte en el tipo test, y puedes acabar estudiando más de lo necesario.
En los exámenes de las oposiciones solo preguntan lo que está en la legislación, con mayor o menor literalidad, por eso considero que esto es tan importante. No sólo se trata de memorizar lo justo y necesario, que ya es bastante, sino de familiarizarte con la estructura de la ley y con las palabras exactas que se emplean.
Para tener todo claro y organizado puedes usar un documento a modo plantilla de temario, donde no solo apuntar el contenido de cada tema, sino las vueltas que vas dando al mismo. La agenda OpoNotes incluye un QR donde podrás descargar una plantilla de este estilo en dos formatos: excel y pdf.

3. Escribe mucho.

Escribir, escribir y escribir, muchísimo. La capacidad de memorización leyendo es mucho menor que si escribes lo que has intentado memorizar en tu cabeza. Y aunque es cierto que tardas muchísimo más tiempo en estudiar un tema, creo firmemente que cuando lo hayas terminado, si lo has transcrito a tus propios apuntes, habrás retenido muchísimo más.
¿Cómo lo hacía? Cada vez que empezaba una ley nueva, transcribía la ley exactamente con las mismas palabras, pero usaba distintos colores, y estructuraba un poquito más la información.
Si no estás seguro de que vaya ayudarte esta técnica, te animo a comparar. Es decir, estudiar un tema simplemente leyendo o como lo suelas hacer normalmente, y hacer un test. Apunta la nota.  Después vuelve a estudiar ese tema con esta técnica de escribirlo, haz otro test y compara la nota.

4. Código de color

Usar un código de color para ayudar a la memoria visual o fotográfica. Podéis crear el código de color que queráis, de hecho, podéis buscar en YouTube un montón de vídeos. Yo me lo inventé completamente por lo que creía que en mi cabeza tenía lógica, pero os animo de verdad a hacerlo porque ayuda muchísimo con la memoria visual.

5. Tipo test al acabar el turno de estudio. 

Este consejo solo aplica si tienes un examen tipo test a lo largo de tu proceso selectivo, ya que consiste en hacer un examen de este tipo al finalizar el turno de estudio o al menos, al terminar de repasar o estudiar cada tema.
Por ejemplo, si por la mañana te ha dado tiempo a estudiar un tema completo, puedes reservar la última media hora antes de comer para hacer un test corto de ese tema. Suele ser un momento en el que ya estás cansado y, quizás no te apetece seguir memorizando. De esta manera, en lugar de sentir que no estás haciendo nada, puedes invertirlo en hacer el test.
Esto ayuda mucho porque al final en los test te van a ir saliendo errores, vas a ir fallando cosas que pensabas que te sabías, y  eso te va a hacer aprender más. Además, cuando empieces a hacer simulacros antes del examen, si ya llevas un tiempo haciendo esto, notarás que respondes de manera ágil, que lees las preguntas más rápido, que tienes pillado un poco más el tipo de preguntas que suelen hacer en tu posición… en fin, que te mueves con soltura.

6. Apunta los fallos de los test. 

Y hablando de test… Supongo que os habrá pasado, pero muchas veces fallamos algo y en el momento que fallamos en el test decimos “esto no se me va a olvidar nunca”, pero, ¡spoiler! SÍ QUE SE TE OLVIDA.
Para evitar esto,  mi recomendación es que cada vez que termines un test repases los fallos que hayas tenido. Para ello, puedes seguir estos dos pasos:
  • Primero: acude a la legislación donde esté el artículo que hayas fallado y repásalo. Vuelve a darle una vuelta, porque si hay fallo, es que algún detalle se te había pasado por alto.
  • Segundo: marca en el propio articulado la palabra o frase que hayas fallado. Si es una palabra en concreto puedes hacer algún tipo de marca para que cuando vuelvas a repasar ese tema veas que ahí has fallado en el test y no te vuelva a pasar.

En algunas oposiciones, van muy a la literalidad, y a veces hay que saberse hasta la última palabra de cada artículo para evitar los fallos. Aunque la idea de una libreta de fallos también puede ser útil, a veces esa libreta se queda en un cajón y al final olvidas repasar los fallos. Por esta razón al final me di cuenta de que lo más fácil era apuntarlo directamente donde yo estudiaba, que era en el BOE o DOGV impreso.

 

7. Usa los esquemas como un apoyo. 

¿Por qué mantener tu día libre es tan importante? La oposición es una carrera de fondo, no un sprint, por eso tener tiempo libre para ti es fundamental.
Muchas veces se habla de que pones tu vida en pausa, de que tienes que opositar, y por tanto, tienes que cancelar absolutamente todos tus planes. Esto es algo que puedes hacer en momentos puntuales a lo largo del proceso, como es en las semanas previas al examen, pero tratándose de un proceso a largo plazo mantenerlo en el tiempo puede afectar a tu salud mental y a tu ritmo de estudio.
Desde mi experiencia personal, intenté quitarme el día libre el mes antes de hacer el examen tipo test porque tenía que ampliar el temario como fuera, y fue un error absoluto, me colapsé, me agobié muchísimo y sentí más ansiedad. Al final acabé teniendo que coger varios días libres seguidos para volver a encontrar las fuerzas.
No obstante, cada uno tiene sus circunstancias y su forma de organizarse. Por ejemplo, muchas personas trabajan y opositan a la vez, ahí es mucho más difícil encontrar ratos libres, porque al final lo poquito que tienes es para estudiar.

8. Estabilidad en tu rutina. 

Este punto es quizás el más personal y difícil de generalizar. Cada uno tiene un entorno familiar, horarios y rutinas diferentes, pero también de cada uno depende también hacer un esfuerzo para lograr la máxima estabilidad dentro de sus circunstancias.
Y con estabilidad me refiero principalmente a la rutina. Mi consejo sería que crees una rutina bastante marcada y te comprometas personalmente a cumplirla de manera estricta. Este punto es clave, porque nadie lo va a hacer por ti, de hecho, van a ser muchos los factores externos que lucharán por romper o desestabilizar esa rutina.
Si no trabajas, enfocar el estudio como un trabajo a tiempo parcial o completo puede ser una forma estratégica de engañar a tu cerebro y ser más disciplinado. Piensa que en lugar de estar enfrente del ordenador trabajando, estás trabajando estudiando los apuntes.
Si trabajas, a veces centrarte en estudiar unas pocas horas al día de forma constante es lo más efectivo a largo plazo.

9. un buen preparador o una buena Academia

En primer lugar, es importante que antes de elegir academia o preparador busques opiniones de otras personas, ya sean personas de confianza que tengan experiencia de primera mano o reseñas de exalumnos que puedes ver rápidamente en Google. Gracias a este primer paso podrás hacerte una idea de si encaja o no con lo que estás buscando.
En segundo lugar, si ya has dado ese paso pero no te está siendo útil la preparación, no tengas miedo de cambiar y buscar otro tipo de academia. Personalmente, empecé en un centro diferente y luego acabé aprobando con otra academia. En la primera mis profesores eran muy buenos y aprendí mucho, pero el ritmo era muy lento y no nos iban a preparar para la convocatoria más próxima, porque consideraban que llevábamos muy poco tiempo. Yo quería intentar aprobar el examen tipo test y por eso decidí buscar otra academia que tuviera diferentes niveles o que fueran más exigentes, y finalmente fue la mejor decisión.

10. Olvídate de la motivación. 

Seguramente tendrás mucha motivación al principio, porque la oposición se te plantee como algo emocionante, un reto o el paso necesario para tu profesión soñada, pero siento decirte que esa emoción del principio irá desapareciendo… Entonces solo te quedará la disciplina.
Habrá días muy malos en los que no tendrás ningún tipo de ganas de sentarte en la silla, y es ahí donde entra el juego la disciplina y el haberse comprometido con una misma. Esos días deberás estar convencida de que esto es lo que quieres y lo que necesitas para lograr tu objetivo. Piénsalo así: esto no deja de ser un trabajo, muchas veces no te apetece ir a la oficina pero tienes que ir igualmente.
Algo que sí puede ayudarte en el largo plazo es hacer un vision board y tenerlo delante del escritorio, o al menos unas cuantas frases que te recuerden las razones por las que decidiste emprender este camino.  Pruébalo 😉
Ahora solo queda prepararte ese café, sentarte frente al escritorio, cerrar la puerta y ponerte a estudiar.
Muchísimo ánimo.

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